Cuando las compañías evalúan a candidatos para un cargo, ellas están buscando lo mejor de alguien que no solo es eficiente en una función específica, sino que también cuenta con la personalidad adecuada para realizarla.

Por eso, hoy en día para los empleadores es de gran importancia durante un proceso de selección, evaluar estos dos tipos de habilidades en un candidato:

Primero, las habilidades asociadas con la personalidad y naturaleza del individuo tales como capacidad de liderazgo, relaciones interpersonales, actitud positiva, orden y calidad, orientación al cliente, autocontrol, persistencia, pensamiento analítico, entre otras, las cuales se denominan habilidades blandas.

Segundo, las habilidades específicas para el desempeño de las funciones diarias del cargo, tales como un título o certificado, el dominio de una lengua extranjera, manejo de programas ofimáticos, conocimiento específico en un programa de software especial, entre otras, las cuales se denominan habilidades duras.

En estudios realizados se ha encontrado que el 77% de los profesionales de gestión humana considera que las habilidades blandas en un candidato son tan importantes como las habilidades duras o específicas.

Es importante entonces crear un perfil según cada cargo, con el fin de tener claro cuales habilidades de cada tipo, debe tener el candidato a la hora de realizar su evaluación para cubrir la vacante.

Por ejemplo, si estamos buscando para un cargo de asistente contable, el candidato (a) debe tener por lo menos conocimientos básicos de contabilidad (habilidad dura) — lo cual se puede verificar según la educación que posee el postulante, certificaciones laborales o una prueba técnica — pero, además, sería muy útil conocer si el postulante tiene un alto nivel de autocontrol, aprendizaje continuo y orden (habilidades blandas) que la logren complementar.

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