Los jóvenes de hoy tienen muchas cosas en común respecto al riesgo de no obtener pensiones adecuadas en el futuro; enfrentan mayores niveles de desempleo y están entrando de forma tardía al mercado laboral, entre otras razones.

Para los jóvenes, el tema de la pensión no está dentro de sus prioridades. La edad promedio de ingreso al mercado laboral formal al 2018 era de 27 años en Chile y Perú y de 26 años en Colombia.

El riesgo de este ingreso tardío para el financiamiento de la pensión se encuentra en que los primeros años de cotización inciden más sobre el saldo acumulado final, ya que rentan por más tiempo.

Según un estudio de la Asociación de AFP de Chile, un 43 % de la pensión se financia en los primeros 10 años de cotización.

Para los jóvenes, el tema de la pensión no está dentro de sus prioridades. Sin embargo, el problema es que en cualquier sistema de pensiones contributivo es imprescindible que las personas coticen desde jóvenes para obtener mejores beneficios.

En particular, en un sistema de capitalización individual los aportes a temprana edad son muy importantes para maximizar la cantidad de ahorro acumulado al final de la vida activa, ya que estos aportes aprovechan las rentabilidades de la inversión de los recursos por un mayor período de tiempo.

En este contexto, se hace vital la educación provisional que informe, eduque y oriente en estas materias a los trabajadores jóvenes.

En general, los jóvenes no anticipan cómo sus conductas actuales afectarán su futura pensión.

«Por lo tanto, es tarea de las administradoras, autoridades, especialistas y de los responsables de políticas públicas adelantarse a la situación y actuar para remediar posibles efectos en el futuro», recomienda el informe.

Fuente: Actualicese

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